PRIMER ENCUENTRO DE REFLEXION Y FORMACION SALESIANA
INSTITUTO SUPERIOR MARIA AUXILIADORA
ALMAGRO - BUENOS AIRES
Profesores del Nivel Terciario
Año 2013
Objetivos:
- Profundizar
nuestro conocimiento de Don Bosco, María Mazzarello y el carisma que Dios nos
regaló a través de ellos y nos sigue regalando a nosotros para enriquecer la
educación de los niños y jóvenes de nuestro tiempo.
- Compartir el
espacio para poner en diálogo nuestra fe, nuestras certezas y prácticas, con la
realidad educativa y los núcleos de la cultura de nuestro tiempo.
- Reflexionar juntos
acerca de los desafíos que nos presentan hoy la realidad de los jóvenes
–futuros docentes, la de los niños de los niveles inicial y primario, la
sociedad y la cultura para generar respuestas educativas adecuadas haciendo
sinergia entre nuestros múltiples saberes, nuestra experiencia, los
lineamientos de los gobiernos, la iglesia y el instituto.
Lugar
y fecha
Almagro, primeros sábados de cada mes,
de 9 a 12
hs.
A. El legado de Don Bosco
1er. encuentro
Infancia y adolescencia de Don Bosco – Personas y situaciones
que lo marcaron – Huellas que incidieron en su definición vocacional –
Actitudes que fueron definiendo su estilo de vida y acción educativa.
Confrontación de su historia (personas, situaciones, huellas,
actitudes, vocación) con nuestra historia – Nuestra vocación y aporte
particular dentro del mundo de la educación
En el encuentro de abril, miramos el video ‘El muchacho del
sueño’, que narra con bastante fidelidad los hechos más significativos de la
infancia y adolescencia de Juan Bosco, y al expresar resonancias y conversar
sobre los temas enumerados más arriba, compartiendo algunas de nuestras propias
experiencias de vida y vocacionales, reflexionamos lo siguiente:
o
Juan
Bosco fue descubriendo su vocación de educador y su estilo de presencia y
acción en medio de los jóvenes (el sistema preventivo), a partir de las
experiencias que Dios le fue regalando en su propia vida. El estar siempre muy
atento a lo que le iba pasando y lo que Dios quería decirle a través de ello,
lo llevó a descubrir que debía dedicar su vida a los jóvenes más pobres,
ofreciéndoles experiencias de amor y cuidado, de libertad y superación, de vida
y alegría, de trabajo y aprendizaje, de acompañamiento y espiritualidad… En
fin, experiencias muy diferentes a aquellas a las que estaban acostumbrados por
ser chicos abandonados, vulnerables…
Estando atentos a nuestra realidad y la de nuestros niños y
jóvenes, ¿qué nos pide Dios que ofrezcamos a nuestros estudiantes del
profesorado para que puedan transformarse en los maestros que la niñez del
siglo XXI necesita?
o
En
la historia de Don Bosco, huérfano de padre, fue muy fuerte la presencia de su
mamá, que le dio una fuerte seguridad, autoestima y confianza, le regaló una
sólida fe, estimuló su capacidad de resiliencia y lo acompañó en la realización
de sus sueños y la superación de los obstáculos que se le presentaron en el
camino.
Muchos niños que hoy habitan nuestras aulas no cuentan ni
siquiera con una mamá o un papá que sean sostén para su resiliencia. Qué
podemos y debemos hacer desde la escuela para suplir esa carencia? Qué en el
nivel inicial? Qué en el nivel primario?
o
El
no tener papá y todas las dificultades que debió sortear para crecer, vivir y
realizar su vocación, además de fortalecer a Juan Bosco, le fueron regalando
una sensibilidad particular para descubrir las necesidades de los chicos y
salir al encuentro de ellas.
Cómo formar a nuestros futuros docentes en esta actitud? Cómo
ayudarlos a situarse frente a los malos comportamientos, carencias y
necesidades de sus alumnos desde una actitud profundamente educativa y
salesiana?
Una idea para compartir y ver si podemos concretar: Con toda la comunidad del
profesorado hacer cada tanto ‘ateneos de estudio’ de problemáticas que se dan
en la escuela y el aula, para pensar juntos cómo enfrentarlas y resolverlas,
aportando desde los distintos saberes, perspectivas y visiones.
o
Todo
lo que le tocó vivir a Juan Bosco (Ej: trabajar de sastre, panadero, herrero,
carpintero, mozo de café, para pagar sus estudios) después le resultó un plus
positivo en orden a su misión de educador (pudo armar diversos talleres para
los chicos de la calle y enseñarles oficios para ganarse honradamente la vida).
Las oportunidades que Dios nos
regala en la vida (aún las dificultades) siempre están en orden a la misión que
nos confía. Qué
oportunidades nos regaló Dios para enriquecer nuestra misión? Qué plus podemos
ofrecer a nuestros estudiantes y ayudarles a descubrir en ellos mismos?
o
La
actitud de Juan siempre fue de vivir plenamente el momento presente (en la
alegría, el estudio, la espiritualidad), y al mismo tiempo de búsqueda y
atención reflexiva a lo que le pasaba y a lo que Dios le iba mostrando. Eso le
permitió ir descubriendo su ‘voz’ y su vocación.
Si hoy adoptamos esta actitud, qué realidades de nuestro
tiempo y de nuestros jóvenes (estudiantes de profesorado, y niños de nuestras
escuelas) nos interpelan? Qué sentimos que Dios nos quiere decir a través de
ellas, a qué nos llama?
-
Para
profundizar y conocer un poco más de la vida de Juan, leer las ‘Memorias del Oratorio’
(autobiografía de Don Bosco) – introducción y primera década. A
partir de ello podemos seguir haciéndonos preguntas, esbozando respuestas, y
descubrir en qué podemos iluminar nuestra vida y nuestra acción educativa hoy.

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